Mi práctica artística se sitúa en los márgenes y las periferias culturales, entendiendo la creación como herramienta para visibilizar lo disidente. A través de la constante hibridación entre la pintura, el vídeo, la fotografía o la performance, exploro el cuerpo no normativo y las existencias alternativas como dispositivos de poder en constante fricción con entornos sociales, geográficos e institucionales. Trabajo desde una perspectiva encarnada donde tanto el gesto pictórico como el acto performativo comparten una misma pulsión: confrontar estructuras simbólicas de poder como la tradición, el dogma o la memoria colectiva. Mi objetivo es generar imágenes donde colisionan lo íntimo y lo colectivo. Así, utilizo la simbología de la carne como materia capaz de alterar las narrativas dominantes, proponiendo nuevas formas de habitar y significar el mundo.